domingo, 17 de mayo de 2009

¿Qué pasa con propiedad industrial y el derecho de autor en Internet?

La propiedad intelectual se divide en la propiedad industrial y el derecho de autor. La propiedad industrial comprende las patentes de invenciones, las marcas, los diseños industriales y las indicaciones geográficas.

En tanto, el derecho de autor abarca las obras literarias, como novelas, poemas y obras de teatro; películas y obras musicales; obras artísticas como dibujos, pinturas, fotografías y esculturas, así como diseños arquitectónicos.

En este rubro deben considerarse los derechos conectados al derecho de autor, como los derechos de los intérpretes o ejecutantes, los productores de fonogramas y los organismos de radiodifusión y televisión, con respecto a sus programas de radio y televisión.

Los derechos sobre la propiedad intelectual tienen validez como cualquier otro derecho de propiedad. Permiten al creador y al titular de una patente o marca, beneficiarse de su obra e inversión, respectivamente. Estos derechos son regulados por el Artículo 27, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La protección de la propiedad intelectual adquirió importancia en 1873, debido a la negativa de algunos expositores extranjeros para asistir a la Exposición Internacional de Invenciones de Viena, por temor al robo y la explotación comercial de sus creaciones. En 1883 se firmó el Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial.

Este Convenio entró en vigor en 1884 en 14 Estados. Para vigilar su cumplimiento, administración y la reunión de sus miembros, se estableció una oficina internacional.

Más tarde, en 1970 se firmó el convenio para establecer la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), para lo que se llevaron a cabo una serie de reformas estructurales y administrativas, con una secretaría que rendía informes de las actividades de la organización a los Estados miembros.

En 1974, la OMPI pasó a ser un organismo especializado del sistema de organizaciones de las Naciones Unidas, que se ocuparía de la protección de la propiedad intelectual.

El alcance de la protección y los servicios que proporciona la OMPI crecieron en estos últimos años. De los cuatro tratados a cargo de las BIRPI en 1898, en la actualidad la OMPI vigila 23, para los cuales definió sus objetivos y un programa de trabajo, que es cumplido por medio de sus Estados miembros y su secretaría.

Esta organización fue creada debido al creciente uso de Internet que favorece la difusión de obras, pero al mismo tiempo fomenta la violación a los derechos de propiedad intelectual, por lo que día a día se intenta crear nuevos mecanismos para detener esta práctica ilícita.

En la OMPI se tomó conciencia sobre cómo la difusión de obras por Internet puede afectar los derechos de autor, por ejemplo: el acceso, la utilización y la reproducción no autorizada de las obras a nivel internacional, lo que produce la pérdida de reconocimiento y propicia la carencia de ganancias financieras.

De esta manera se intenta resolver las contradicciones que existen entre el alcance mundial de este medio de comunicación y la necesidad de otorgar licencias “multiterritoriales” de uso, con sus respectivas limitaciones nacionales sobre el derecho de autor.

Esta organización tiene como principal objetivo defender la propiedad Intelectual y la concientización mundial del valor del derecho de autor.

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